sábado, 21 de mayo de 2011

Expo Desarrollo del Emprendedor (II)

En noviembre del año pasado les hablé de la Expo Desarrollo del Emprendedor que la Facultad de Contaduría y Administración organiza cada año y en el que participan varios grupos de estudiantes que presentan sus ideas y ver si tienen madera para poner un negocio. Pues bien, este año se repitió el evento aunque fue especial porque iba a participar Cindy, mi mejor amiga.

Acudí puntualita y llegué justo a tiempo para ver a Cindy hablar con el camarógrafo del noticiero nocturno, presentando sus productos para los pies a base de guamis (Aromac's) cuyas recetas las saqué yo. Mientras ella siguió entreteniéndose con los jueces y algunos asistentes, me piré a ver el resto del lugar. Esta vez me encontré una cocina giratoria, azulejos y adornos hechos con cáscara de nuez, cosas para el hogar impresa con alguna foto de tu elección, sandalias de periódico, revistas y hule semi-crudo, helado "vegetariano" que se me hizo rarísimo porque estaba disponible en cuatro sabores: betabel, lechuga con limón, frijoles y aguacate. Yo probé el de frijoles y aunque no me supo tan mal al principio, no me lo acabé porque me empalagó XD

Para mi sorpresa, me encontré con Belem, una amiga de la secundaria. Ella y sus compañeros promocionaban una guardería para perros donde puedes dejarlo en caso de que tengas que salir de viaje o alguna otra razón mayor. Ahí le brindan un servicio muy completo y profesional, le hacen un makeover (claro, si lo necesita), te elaboran un álbum de recuerdos y hasta cementerio tienen.

"Oye, ¿y de casualidad el terreno no está en un cementerio indio?" le pregunté a Belem "Digo, porque no vaya uno a enterrar a su perro y regrese convertido en un zombie, como en la película". Ella y los chicos se rieron.

Uno de los entrenadores estaba presente y llevaba consigo a dos perros: un cachorro doberman (Rambo) y un bulldog (Fito). Fito se les escapó y lo pepené de la correa. Me estuvo llevando a quién sabe donde y hasta tumbó a un muchacho cuando decidió echarse un sueñecito en la entrada. Nadie quería tocar a Rambo porque echaba mucho escándalo pero yo me atreví a rascarle las orejas porque sé que él estaba nervioso de ver a tanta gente. Y permanecí un buen rato jugando con ellos lol

Otro grupitos de chicas venían promocionando servicio de "chacha express" ya que si te surgía algún desastre doméstico que debía ser solucionado de inmediato bastaba una llamada y ellas te hacían el trabajo. Creo que se llamaban Super Maids o algo así.

"Chale, ya le quitaron el trabajo a Robotina" comenté. Ellas se rieron y después de explicar sus serviciosc con video incluido, añadí: "¿No son las hijas perdidas de Martha Stewart, o si?" y de nuevo se rieron.
"No, sólo somos unas modestas sirvientas tratando de ganarse el pan" dijo una. Nadie entendió su chiste, pero bueno...

También estaba otra amiga de la secu, Saraí, y ella promocionaba un servicio para organizar fiestas infantiles. La verdad no pudo estar más acertada porque siempre ha sido muy alegre, sonriente y creativa. Ya después hicieron una presentación pero me tuve que ir porque tenía otros pendientes.

Hasta ahora recibí la visita de Cindy reportándome las novedades y entregándome las fotos (están en mi página de Facebook). Me dijo que ganaron unos weyes que dizque inventaron un impermeabilizante hecho con llanta molida, los de la cocina giratoria y los que ponían tu cara en un cojín. Me decepcioné cañón.

"Chale, esos fueron los que menos me interesaron" rezongué.
"Yo pensé que al menos le darían crédito a la idea de Belem" dijo Cindy, obviamente molesta.
"Igual yo, a mí se me hace que hubo 'mordida' aquí"
"Ya estaba arreglado desde el principio. Así pasa"


Pues bueno, ya no hay nada que hacer al respecto. Igual me divertí y me quedaron muy buenos recuerdos. Pienso volver a asistir pero eso ya será hasta noviembre.

jueves, 28 de abril de 2011

¡Quieeero Que Me Quieraaas...!

Anoche me sucedió la cosa más rara de lo que va en el año, y vaya que no me lo esperaba.

Mi mamá había salido a dar la vuelta por ahí con una amiga y yo me quedé solita en casa tratando de escribir algo para mi hermana Vero, pero entonces escuché que alguien cantaba afuera y me asomé. Eran cuatro fulanos que cantaban "Quiero que me Quieras" (de la pelicula Rudo y Cursi), y uno de ellos vive cerca de por aquí, pero no me acuerdo como se llama. A leguas se notaba que venian borrachísimos, llevaban flores, lámparas, guitarra y aros fosforecentes (?). Los vecinos comenzaron a gritarles que se callaran pero yo los escuché hasta el final, y aunque les aplaudí, no me inspiraron confianza.

Cuando vi que abrían el barandal y se metían al patio, fui corriendo por un cuchillo a la cocina y se acerqué a la puerta.

"¿Qué quieres?" pregunté yo "Cantas pésimo y apestas a muerto"
"Como eres gacha, ya ni te acuerdas de mí..."
"No, ¿quien eres?"
"Raúl"
"¿Raúl qué?
"¡Pues Raúl, mensa!


Pensaba que se trataba de Raúl López Wong, un chavo de la secundaria que estaba buenón pero que me caía muy mal porque siempre me hacía quedar en ridículo frente a todos, y a veces le pellizcaba las nalgas cuando todos nos amontonábamos para salir XD

No le permití entrar, pero sí les pasé un poco de frijoles caldosos con chorizo por la ventanilla de la sala. Ahí estaban los cuatro comiendo en el suelo del porche cuando el tal Raúl comenzó a hacerme la plática y me cayó bien porque me hizo reír mucho con sus elocuencias. También me dijo algunas cosas sin sentido pero yo lo atribuí a la peda que traían encima.

"¿Ya no hay más frijolitos, seño?" me preguntó un güero oxigenado.
"¿Cómo que seño? ¡No! Ya no hay más"
"¿Tons qué, Adry? ¿Si quieres ser mi novia?" dijo Raúl, y yo me reí en su cara.
"Yo no soy Adry"
"Me dijeron que aquí vivía Adry"


A menudo confunden mi nombre con "Adry" o "Gaby", así que de inmediato saqué mis conclusiones. La única persona con alguno de esos nombres era...

"¿Buscas a Adriana Quiñones?"
"Sí"
"¡Es la casa de la otra cuadra, wey!"


Les eché agua y los corrí de ahí antes de que mi jefa volviera.

"¡Pinches desorientados!" les grité, antes de cerrar todo. En serio que los ebrios nunca dejan de sorprenderme.

jueves, 14 de abril de 2011

Noches de Perros

Una de las cosas que me gustan de ser escritora es que se me permite no tener un ritmo de vida, y resulta práctico desvelarse un poco cuando tienes algo que terminar en determinada cantidad de tiempo o una lluvia de ideas.

Por lo general me acuesto poco después de la 1 a.m. (los sábados me desvelo hasta las 3 a.m.) y me levanto a las nueve diariamente. Si por mí fuera me desvelaría más, pero carezco de privacidad en mi habitación, y si dejo la luz encendida, mi mamá no puede dormir y acaba echándome la bronca.

Pero en esta última semana, no he podido dormir a causa del pinche escándalo que arman los perros de mi vecino Enoc. Él es carpintero, vive solo y es el dueño de seis perros (uno más feo y sarnoso que el otro) y éstos aumentan casi cada seis meses. Se me acercan cuando voy por la calle y casi se me echan encima, aunque me mantengo tranquila para que me dejen en paz. Si algún incauto en bicicleta cruza la avenida, los canes le persiguen en conjunto hasta la siguiente cuadra. Por las noches uno o dos se quedan afuera y empiezan a ladrar toda la noche. No comprendo porqué, si las calles están vacías y hasta se me hace raro que no les haya dado laringitis de tanto ruidajo que hacen.

"Tiene que hacer algo con ellos" le dijo mi mamá al vecino "Esos perros no dejan dormir por la noche"
"Um... pues voy a tener que hablar con ellos muy seriamente" repuso Enoc, todo sarcástico.

Yo soluciono el problema tapándome los oídos, pero mi mamá es más necia y ella se convierte en un dolor de cabeza porque se queja sin cesar y me mantiene despierta. Si me atrevo a ignorarla, sólo agrando el problema.

Hoy por la mañana, mi ma' estaba bien cabreada porque Enoc la ignoró nuevamente y ya estaba desesperada por llegar a una solución.

"Yo que usted, haría con ellos lo que los narcos hacen con los cantantes" sugerí, de forma muy natural.
"Ay no, yo sí le temo a Dios" y siguió con un choro religioso que ni pelé.
"No me refería a llenarlos de plomo, sino algo más sutil"

Okey, es una crueldad hacia los animales pero no se me ocurre una solución más práctica. En estos momentos prefiero utilizar la mente para mis escritos que para estar ideando planes maquiavélicos contra un vecino que no cree en la castración XP

miércoles, 23 de marzo de 2011

Señorita Malamadre

Todos sabemos lo que son las “malas palabras”. A diferencia de la mayoría de las reglas del vocabulario, aprendemos las maldiciones y su uso sin necesidad de algún estudio o lecciones de salón. Incluso los niños pequeños saben cuáles palabras son “sucias” aún cuando no siempre saben qué significan exactamente.

Pero las malarazones no son tan simples como se ven. Son paradójicas: decirlas es un tabú en casi todas las culturas, pero en vez de evitarlas como la mayoría de los tabúes, la gente las usa. Muchos asocian estas palabras con el hecho de estar enojados o frustrados, pero muchos maldecimos por diversas razones y en una amplia variedad de situaciones además de tener múltiples propósitos en las interacciones sociales (unos las usan para bromear y otros para insultar). No sólo eso, se dice que el cerebro maneja de forma distinta las “malas palabras” que las "buenas".

La mayoría de los idiomas también tienen una jerarquía para el uso de las maldiciones: algunas son medio ofensivas, mientras que otras son innombrables. También ven este defecto como algo más aceptado para los hombres que para las mujeres. Yo sé que se oye sexista, pero se ha visto que las mujeres que maldicen violan más tabúes sociales que los hombres que hacen lo mismo. También la sociedad juzga con más dureza a una chica que a un chico por el uso de obscenidades.

No puedo enumerar las veces en que he sido repudiada por mi delirante familia por soltar algunas expresiones que no son “correctas”. Es verdad que una mujer malhablada no es algo lindo de ver, pero hay veces en que se justifica que una chica lo haga. No es que esté a favor de hablar como microbusero todo el tiempo, pero opino que maldecir es una forma de expresar cuán fantástico es un punto. ¿O qué? ¿Me van a negar que cuando oyen que alguien dice “Esto está bien chingón” no les impresiona?

Eso sí, cuando se te ocurre intimidar a alguien usando malas palabras, puede que el sorprendido acabes siendo tú si ese alguien resulta ser más fregón para insultar XDDD

Según escuché por ahí, hablar sucio (aunque sea a solas) ayuda a aliviar el estrés. Me he fijado que un hombre, por muy recto que se vea, no está exento de usar “el vocabulario prohibido” (jamás voy a olvidar el día en que escuché a mi dulcísimo ex novio decir una palabrota). Es algo que se hace por instinto más que por el hecho de hacerse gallitos.

Me da risa cuando oigo a mis tías decir esas fregaderas porque mi mamá se la pasa muele y muele con que ellas son muy persignadas. También es curioso que dejen las palabrotas a medias:

"Eres un pen..."
"...che Aby..."
"Hijo de tu p... madre"


Si ya la tienen en la punta de la lengua, ¿para qué contenerse? Digo yo.

Intento no hacer excesivo uso de estas palabras y me aguanto cuando llegan visitas o familiares. Aunque no creo que nadie se vaya a morir si se me escapa alguna "malhabladuría" mientras alguien me despierta a las seis de la mañana por alguna trivialidad o me colman la paciencia. Si se preguntan “¿con esa boca besas a tu mamá?” Pues no, porque básicamente no beso a mi mamá :P

jueves, 17 de marzo de 2011

La Ciencia es Divertida

Antes de decidirme por la escritura tuve un fuerte interés por la ciencia. Desde los 12 años, mi hermano siempre me regalaba cosas de científicos: microscopios, equipos de disección, un telescopio (que nunca supe utilizar) y químicos de repuesto pero en cantidades mínimas.

Cuando ya estuve en secundaria, seguía luciéndome con los tubos de ensayo y esperaba con ansias los días en que el maestro se atrevía a llevarnos al laboratorio. Era padrísimo llevar todo eso a grandes niveles: aprendí a encender un foco sin necesidad de conectarlo, recibí un susto al ver la reacción del sodio con un poco de agua y también construí un filtro de agua.

De haber seguido así, a estas alturas del partido estaría estudiando Química, ¡pero no! Cuando empezamos a estudiar las nomenclaturas, se me hizo maraña en la cabeza y me olvidé de la idea. Aunque de vez en cuando sigue saliendo a flote mi lado Jekyll...

Como por ejemplo, el día en que elaboré junto con mi amigo Vaquera una bomba de humo casera.

Alejandro Vaquera era un amigo que tuve en la prepa, y que tenía fama de desmadroso. Por supuesto, juntarme con él ejerció gran influencia sobre mi porque me sentía atraída por su modo excéntrico de ser. Su papá regentaba una armería-ferretería. Una vez, Alejandro me pidió que trajera azúcar. Yo pensaba que era para hacer un perfume casero que él fabricaba y el cual yo ambicionaba, pero su plan era completamente distinto. Al otro día, se apareció con un tubo de cartón, una bolsa de polvo blanco (nitrato de potasio), otra de pólvora y un carrete de hilo grueso.

"Vamos a hacer una bomba..." me dijo durante el receso, metidos en el laboratorio a escondidas.
"No manches, ¿a poco vas a volar la escuela?" pregunté yo.
"Nah, todavía no. Esto es para una bomba de humo como de tres kilos, ¿le entras o no?"
"¿Y si nos agarran en la movida?"
"Pos tú sabes, si quieres me divierto yo solo"


Terminé haciéndome su cómplice y aparte invitamos a otros dos chavos para que nos echaran la mano. No sabía ni en lo que me estaba metiendo, pero por mensa no me quise salir de ahí. Apenas nos alcanzó el tiempo para elaborar la bomba, pero no para utilizarla, así que tuvimos que esperar. Vaquera la escondió en la bodega para que así no lo pescaran con el arma del delito.

Pasaron tres días y nadie tocó el tema. Como Vaquera estudiaba en otro salón, no coincidíamos entre clases pero me dijo que me pusiera buza... y una mañana durante la clase de Nociones del Derecho, vi que un montón de chavos salían corriendo de la sala de audiovisual y mis compañeros se asomaron a ver qué onda. Pensaron que se estaba quemando por la cantidad de humo que salía, pero luego vi que Vaquera andaba por ahí. En el recreo lo interrogué:

"Fuiste tú, ¿verdad?" y como él sólo se reía, lo tomé como un sí "Como eres feo... no me esperaste..."
"Pues primero andabas con que no querías, y ahora me reclamas, ¿quién te entiende, mujer?"


Me contó que la razón por la que se le ocurrió encender la bomba en ese lugar tan oscuro fue porque estaban viendo la película "Cielo de Octubre" y pensó que plagar todo de humo le daría un toque más dramático a la clase. Encendió la cochinada esa en su mochila y lo dejó rodar por las escaleras sin que nadie lo mirara. Me late que sí lo agarraron porque no lo vi durante tres días, aunque nunca me dijo porqué.

Pero el caso es que sigo pensando que la ciencia es divertida si la miras por el lado positivo, je...